Hacer la declaración de la Renta ya es complicado de por sí, pero cuando hay una separación de por medio y además hay hijos, los errores se disparan. Y el problema no es solo pagar más impuestos de la cuenta: también puedes acabar teniendo problemas con Hacienda si ambos padres incluyen a los hijos de forma incorrecta en el IRPF.
La clave está en dos cosas: quién tiene la custodia y la edad de los hijos. Eso es lo que determina quién puede meterlos en la declaración conjunta y quién puede beneficiarse de las deducciones fiscales.
Según recuerda Hacienda, un hijo puede incluirse en la declaración si tiene menos de 25 años, depende económicamente de sus padres y no supera ciertos límites de ingresos. Incluso aunque estudie fuera de casa, puede seguir formando parte de la unidad familiar si sigue dependiendo económicamente de sus progenitores.
El mayor lío llega con las custodias.
Si la custodia es compartida, solo uno de los dos progenitores puede hacer la declaración conjunta con los hijos cada año. Lo habitual es que se alternen: un año uno y al siguiente el otro. Lo que mucha gente no sabe es que ambos sí pueden repartirse al 50% las deducciones por descendientes, salvo que acuerden otra cosa.
En cambio, si la custodia es individual, únicamente el progenitor que convive con los hijos puede incluirlos en la declaración conjunta y aplicar el 100% del mínimo por descendiente. El otro no puede meter a los hijos en su IRPF.
El fallo más común ocurre cuando los dos padres incluyen al mismo hijo en la declaración sin coordinarse. Ahí es cuando saltan las alertas de Hacienda. Y aunque muchas veces se hace por desconocimiento, el resultado puede ser una revisión, una devolución incorrecta o incluso sanciones económicas.
Otro detalle importante es que las parejas de hecho o padres no casados funcionan prácticamente igual que una custodia compartida: solo uno puede hacer la declaración conjunta con los hijos, aunque ambos puedan beneficiarse parcialmente de algunas deducciones.
Por eso, los expertos recomiendan algo muy simple: hablar antes de presentar la Renta. Parece obvio, pero gran parte de los problemas vienen precisamente de la falta de comunicación entre ambos progenitores.
Porque en temas de Hacienda, un pequeño error puede salir bastante caro.
Ezequiel Arauz Salmerón